Javier Milei inició este miércoles 14 de octubre una nueva visita a Estados Unidos, la quinta en lo que va del año. Acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno, el mandatario desarrollará una agenda que reúne contactos con empresarios, exposiciones sobre su programa económico y actividades vinculadas con sus posiciones internacionales.
El viaje tiene una particularidad: aunque reafirma la estrecha relación política con la administración republicana, no contempla un encuentro con Donald Trump. La presencia presidencial en Washington apunta, esta vez, a fortalecer vínculos con ámbitos empresariales y organizaciones que comparten buena parte de su visión económica.
Entre las reuniones previstas figuran las del empresario argentino Andy Kleinman, ligado a la tecnología y el entretenimiento, y Harold Hamm, fundador de la petrolera Continental Resources. Este último encuentro tiene especial relevancia por el interés del Gobierno en atraer capitales al sector energético y ampliar las oportunidades alrededor de Vaca Muerta.
Ese es, precisamente, uno de los puntos que permite mirar la gira más allá de su protocolo. La energía constituye una oportunidad para incrementar exportaciones y generar actividad, pero una conversación con un inversor representa apenas el comienzo. El resultado deberá medirse después, cuando existan proyectos, desembolsos y plazos de ejecución.
La agenda también incluye la participación de Milei en la Gala del Mes de la Herencia Hispana, donde recibirá un reconocimiento por su liderazgo e impacto global. Allí se prevé que coincida con Eduardo Bolsonaro, en una señal de proximidad con ese espacio político brasileño.
Para el jueves está prevista una exposición ante la Cámara de Comercio estadounidense sobre el caso argentino y los desafíos del crecimiento económico. En ese ámbito será distinguido como “Campeón Mundial de la Libre Empresa”. También participará de una actividad sobre la memoria del Holocausto y la lucha contra el antisemitismo.
La visita ocurre a pocas semanas de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre. En ese contexto, puede interpretarse como una nueva señal de respaldo de Milei a Trump, aun sin una reunión entre ambos.
Para el Presidente, estas tribunas ofrecen la posibilidad de presentar su programa ante públicos receptivos y sostener su proyección internacional. Para la Argentina, la evaluación requiere otra medida: inversiones efectivas, oportunidades comerciales y empleo.
El desafío de esta gira será construir un puente entre esas dos dimensiones. Los reconocimientos pueden fortalecer la figura de un mandatario; los proyectos concretos pueden fortalecer al país. La conclusión llegará después del regreso, cuando sea posible comprobar si los contactos abiertos en Washington avanzan hacia decisiones que se sientan también fuera de los salones donde se entregan los premios.




