☂︎ 19° LluviasDatos: MET Norway
LOCALES24 de octubre de 2026

El río Uruguay baja en Concordia, pero las lluvias aguas arriba mantienen abierto el riesgo de otro repunte

La ciudad atraviesa un alivio tras la última creciente, mientras la cuenca presenta situaciones diferentes entre Misiones, Corrientes y el tramo inferior. Para los próximos días se espera una continuidad inicial del descenso, aunque las precipitaciones previstas en el sur de Brasil podrían modificar esa tendencia durante la próxima semana.

El río Uruguay baja en Concordia, pero las lluvias aguas arriba mantienen abierto el riesgo de otro repunte

El río Uruguay ofrece una tregua en Concordia, aunque todavía resulta prematuro dar por cerrado el período de aguas elevadas. La bajante de los últimos días permitió superar la etapa de evacuaciones, pero el panorama de la cuenca obliga a mantener la atención sobre lo que sucede lejos de la costa local: las lluvias previstas aguas arriba pueden generar nuevos aportes y alterar el descenso.

El comunicado de Salto Grande del viernes 23 de octubre proyectó, hasta las tres de la tarde de este sábado, alturas máximas de diez metros y medio en Concordia y diez metros con ochenta centímetros en Salto. Esa previsión tenía un plazo concreto y no debe interpretarse como un techo garantizado para toda la semana próxima.

En ese mismo reporte, el embalse registraba treinta y cinco metros con dos centímetros y se esperaba que tendiera hacia los treinta y cuatro metros con ochenta centímetros. El vertedero permanecía abierto. Durante las veinticuatro horas anteriores, el aporte medio había sido de quince mil doscientos cuarenta y cuatro metros cúbicos por segundo, mientras que la descarga medida a las ocho de la mañana alcanzaba los quince mil quinientos cuatro.

La diferencia entre ambos valores acompañaba una operación orientada a reducir gradualmente el nivel del lago. Para Concordia, el dato relevante es que la evolución depende tanto del agua que llega desde el norte como del manejo del embalse. Una jornada sin lluvias en la ciudad, por sí sola, no permite anticipar el comportamiento del río.

La mejoría también tuvo una expresión social: al jueves 22, Defensa Civil provincial había informado que ya no quedaban personas evacuadas ni autoevacuadas en las localidades entrerrianas afectadas. Es un cambio concreto respecto de los días anteriores, aunque el regreso a las viviendas no equivale a la desaparición del riesgo hidrológico.

La cuenca, además, no se mueve de manera uniforme. En Misiones, los relevamientos del viernes mostraban aumentos en distintos puntos del Uruguay, aunque los cruces fluviales seguían habilitados. En Corrientes, el descenso había permitido reabrir el paso internacional entre Alvear e Itaquí. Ambos hechos pueden coexistir: distintos tramos del mismo río atraviesan etapas diferentes del desplazamiento del agua.

Para la semana entrante, la principal atención está puesta en las precipitaciones abundantes previstas sobre la cuenca alta, en territorio brasileño. Sobre las cuencas media y baja se esperan lluvias de menor intensidad relativa. Esa distribución importa porque una mejoría del tiempo en Entre Ríos puede coincidir con la formación de una nueva onda aguas arriba.

Las proyecciones hidrológicas del viernes señalaron posibilidades de superar el nivel de alerta en San Javier desde el lunes 26 y de aproximarse o superarlo en Santo Tomé desde el miércoles 28. Son escenarios de pronóstico, sujetos a revisión según las lluvias efectivas, y no situaciones ya verificadas.

En Paso de los Libres se esperaba primero una continuidad del descenso y, posteriormente, la posibilidad de otro repunte hacia la transición entre octubre y noviembre. Para Salto Grande, la perspectiva inicial también era de aportes decrecientes durante varios días, con un eventual ascenso posterior. Todavía no hay en esos informes una altura máxima confirmada para Concordia asociada a ese posible nuevo pulso.

Aguas abajo, Colón y Concepción del Uruguay acompañaban la retirada gradual. En esta última ciudad, el registro difundido durante la mañana del sábado era de cinco metros con dieciocho centímetros, estacionado. La desembocadura del Gualeguaychú también mostraba una disminución en el reporte regional previo.

La lectura del conjunto permite hablar de un alivio real, pero condicionado. No hay fundamento para anunciar una nueva inundación en Concordia como un desenlace inevitable; tampoco para presentar la bajante como una normalización definitiva. Entre ambas afirmaciones existe un escenario que exige actualizar la información y distinguir cuidadosamente las mediciones de las proyecciones.

Para una ciudad acostumbrada a mirar la escala del puerto, el desafío es ampliar la mirada sin multiplicar la alarma. La ventaja de conocer lo que puede ocurrir aguas arriba está en aprovechar ese tiempo para preparar respuestas. La verdadera medida de esta tregua será cuánto permita anticiparse antes de que el río vuelva a cambiar.

Compartir