La Casa Rosada abrió una nueva etapa de conversaciones políticas con las provincias para reunir los respaldos necesarios en el Congreso. Diego Santilli encabezará los contactos con los mandatarios provinciales, en una negociación que combinará las cuentas públicas del próximo año con la reforma del calendario electoral.
El Gobierno nacional comenzó a mover sus piezas para transformar el proyecto de Presupuesto 2027 en ley y, al mismo tiempo, avanzar con la suspensión de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). La estrategia oficial dependerá en buena medida de los acuerdos que pueda alcanzar con los gobernadores, cuyos legisladores resultan determinantes para conformar mayorías en ambas cámaras.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, tendrá un papel central en esa tarea. El funcionario prepara una nueva ronda de encuentros con mandatarios provinciales para escuchar reclamos, evaluar posibles cambios y ordenar los apoyos que necesita el oficialismo. La intención de la Casa Rosada es evitar que las dos iniciativas recorran caminos separados y utilizar la discusión presupuestaria como marco general para construir un entendimiento político más amplio.
El proyecto de Presupuesto 2027, enviado al Congreso este martes, sostiene como principio el equilibrio fiscal. De acuerdo con las previsiones oficiales, la economía crecería un 4 por ciento durante el próximo año, mientras que la inflación anual se ubicaría en torno al 18 por ciento. Además, el Ejecutivo proyecta un resultado comercial favorable y mantiene la meta de cerrar las cuentas públicas con superávit.
Sin embargo, la aprobación no aparece garantizada. Las provincias reclamarán precisiones sobre la distribución de recursos, el financiamiento de obras, las transferencias nacionales y la atención de distintos compromisos pendientes. En ese escenario, cada gobernador buscará respuestas concretas antes de comprometer el acompañamiento de sus representantes en el Congreso.
La suspensión de las PASO también formará parte de las conversaciones. El oficialismo sostiene que eliminar esas elecciones durante el próximo turno electoral permitiría reducir gastos y simplificar el cronograma. Algunos mandatarios provinciales comparten esa mirada, aunque otros pretenden que cualquier modificación sea limitada a 2027 y no implique la eliminación definitiva del sistema de primarias.
Para el Gobierno, el tiempo será un factor importante. La definición sobre las PASO debe producirse con suficiente anticipación para que las fuerzas políticas puedan organizar sus estrategias, alianzas y candidaturas. Por eso, la Casa Rosada intentará acelerar los acuerdos durante las próximas semanas, en paralelo con el inicio del debate presupuestario en la Cámara de Diputados.
Santilli buscará presentarse como el articulador entre la administración nacional y las provincias. Su desafío será conciliar la decisión presidencial de no alterar el equilibrio fiscal con los pedidos de los gobernadores, que necesitan mostrar resultados de gestión en sus distritos y preservar recursos para el próximo año.
Las reuniones permitirán medir hasta dónde existe disposición para acompañar ambas propuestas. Si el oficialismo consigue vincular el Presupuesto con la suspensión de las PASO, podría consolidar una mayoría legislativa antes de fin de año. Pero si las demandas provinciales superan el margen que está dispuesto a conceder el Ejecutivo, las negociaciones podrían derivar en tratamientos separados y abrir una nueva disputa política en el Congreso.
La discusión recién comienza y tendrá como escenario principal la relación entre la Nación y las provincias. Del resultado de esa negociación dependerá no sólo la aprobación de la hoja de ruta económica para 2027, sino también la forma en que se organizará el próximo proceso electoral.




