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DESTACADA12 de octubre de 2026

Represas y río Uruguay: Un cierre de año que exige mirar hacia el norte

La estabilización del río ofrece un alivio inmediato, aunque la evolución de las lluvias y de los embalses brasileños seguirá siendo decisiva. Las perspectivas para los próximos meses obligan a mantener la atención sobre toda la cuenca, más allá de lo que ocurra frente a la costa concordiense

Represas y río Uruguay: Un cierre de año que exige mirar hacia el norte

El río Uruguay atraviesa un momento en el que la tranquilidad debe medirse con prudencia. Después del crecimiento de los últimos días, las previsiones de este lunes 12 de octubre apuntan a una reducción gradual del caudal evacuado por Salto Grande y a una altura máxima que no superaría los 11,70 metros frente al puerto de Concordia hasta las 15 del martes. Es una señal favorable para el corto plazo, pero todavía insuficiente para hablar de una normalización definitiva.

Para comprender lo que sucede hay que mirar bastante más lejos que las compuertas de la represa. El agua que llega a Concordia forma parte de un sistema extenso, alimentado por lluvias, afluentes y centrales hidroeléctricas que modifican los tiempos de circulación de los caudales.

También corresponde ordenar el mapa: las grandes represas compartidas con Paraguay, como Itaipú y Yacyretá, están sobre el Paraná y no envían sus descargas hacia Concordia por el río Uruguay. Su comportamiento importa para el panorama hídrico y energético regional, pero no debe confundirse con el de las centrales brasileñas de la cuenca del Uruguay. Salto Grande, por su parte, es un aprovechamiento compartido entre Argentina y Uruguay.

La distinción tiene consecuencias prácticas. Una apertura de compuertas en Itaipú no permite anticipar una crecida en Concordia. Para esta ciudad, la vigilancia debe concentrarse en el sur de Brasil, en el recorrido del Uruguay y en los aportes que se incorporan antes de llegar a Salto Grande.

En la cabecera de esa cuenca se encuentran aprovechamientos como Barra Grande, sobre el río Pelotas, y Machadinho; más abajo aparecen Itá y Foz do Chapecó. Son piezas de una cadena que interviene sobre el agua que posteriormente avanza hacia territorio argentino. La ubicación de estas centrales explica por qué las lluvias en Santa Catarina y Rio Grande do Sul pueden terminar repercutiendo sobre las costas entrerrianas.

El episodio de comienzos de octubre mostró esa conexión. En Foz do Chapecó, el ingreso de agua pasó de poco más de 2.000 metros cúbicos por segundo el 29 de septiembre a unos 12.300 durante la madrugada del 1 de octubre. En ese momento, la descarga aguas abajo alcanzaba aproximadamente 10.260 metros cúbicos por segundo. El incremento coincidió con el ascenso del Uruguay en El Soberbio y se sumó a los aportes generados por las lluvias más próximas al lago de Salto Grande. Son valores de aquel episodio, no una medición del caudal actual de la central brasileña.

La evolución posterior tampoco fue uniforme. Mientras algunos sectores de la cuenca brasileña comenzaban a estabilizarse o bajar, otros, como Itaqui y Uruguaiana, todavía registraban ascensos. Esa diferencia ayuda a explicar un comportamiento que suele generar desconcierto: el río puede empezar a descender en el norte y continuar creciendo más al sur mientras la onda de crecida se desplaza.

En Salto Grande, los datos preliminares del 11 de octubre registraron un caudal de aporte de 18.493 metros cúbicos por segundo, una cota del embalse de 32,31 metros al finalizar el día y el vertedero abierto. La fotografía muestra un complejo que todavía recibía un volumen importante de agua y debía combinar generación eléctrica con evacuación de excedentes.

Aquí aparece una cuestión central para interpretar el papel de las represas. Los embalses pueden almacenar agua y modificar el ritmo de las descargas, pero su capacidad es limitada. Cuando las lluvias mantienen elevados los ingresos, una parte creciente del volumen debe continuar aguas abajo. La apertura de un vertedero, por sí sola, no demuestra una maniobra extraordinaria ni permite atribuir toda la crecida a una decisión operativa: también expresa la necesidad de dejar pasar agua que las turbinas no pueden aprovechar. En Foz do Chapecó, precisamente, el vertedero cumple esa función de evacuación del caudal no utilizado para generar electricidad.

Para los próximos meses, la perspectiva climática agrega un motivo de atención. El escenario difundido para octubre, noviembre y diciembre favorece lluvias superiores a las habituales en el Litoral argentino, con una señal especialmente marcada hacia Corrientes y Misiones. El contexto de El Niño también sostiene la preocupación por precipitaciones intensas en el sur brasileño. Sin embargo, estas tendencias describen probabilidades estacionales: no permiten fijar hoy una altura del Uruguay para noviembre o diciembre ni anunciar una inundación determinada.

La lectura para Concordia es, entonces, condicional. Si las lluvias se espacian y disminuyen los aportes desde la cuenca alta y media, habrá mejores condiciones para que el sistema reduzca sus caudales y el río baje. Si se suceden nuevos episodios abundantes, pueden producirse repuntes y períodos prolongados de niveles elevados. El factor decisivo será tanto la cantidad de lluvia como su distribución: varios eventos próximos entre sí pueden dejar menos margen de recuperación entre una crecida y la siguiente.

De este análisis surge una conclusión que debería ganar espacio en la agenda local: el recurso más valioso que ofrece el monitoreo de las represas es el tiempo para prepararse. Saber qué volumen está entrando, cuánto se descarga y qué ocurre en los afluentes permite convertir una señal lejana en decisiones concretas sobre evacuaciones, servicios, caminos y actividades costeras.

Concordia necesita incorporar esa mirada de cuenca a su vida cotidiana. El nivel frente al puerto seguirá siendo la referencia más visible, pero la prevención comienza mucho antes de que el agua llegue a la ciudad. La tregua actual puede ser una oportunidad para mejorar esa anticipación: cuando el río finalmente sube frente a las viviendas, una parte importante de la historia ya ocurrió cientos de kilómetros al norte.

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