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LOCALES23 de octubre de 2026

Benítez renunció en Puerto Yeruá y abre una transición con más de un año de mandato por delante

El intendente fijó su salida para el 31 de octubre y atribuyó la decisión a razones personales, familiares y de salud. La viceintendenta Liliana Sgüerzo está llamada a continuar la gestión, con el desafío de sostener la administración y dar previsibilidad a los vecinos.

Benítez renunció en Puerto Yeruá y abre una transición con más de un año de mandato por delante

Daniel Sergio Benítez presentó su renuncia a la intendencia de Puerto Yeruá y estableció el próximo 31 de octubre como fecha de alejamiento. La decisión interrumpe su segundo mandato consecutivo y abre una transición en el municipio del departamento Concordia, cuyo período de gobierno se extiende hasta diciembre de 2027.

La presentación fue realizada el 20 de octubre mediante una nota dirigida a Liliana Sgüerzo, viceintendenta y presidenta del Concejo Deliberante. En ese documento, Benítez solicitó la aceptación de su dimisión y explicó que circunstancias personales, familiares y de salud le impiden cumplir plenamente sus responsabilidades. Esos son los motivos expresados por el propio funcionario; la información disponible no permite atribuir su salida a otras causas.

En su despedida, agradeció el acompañamiento de concejales, funcionarios y trabajadores municipales, además de la confianza de los vecinos. Su llegada al Ejecutivo se produjo en diciembre de 2019 y obtuvo la reelección en 2023 por el peronismo. El alejamiento, por lo tanto, ocurre cuando todavía resta más de un año para completar el compromiso electoral renovado en las urnas.

La sucesión coloca a Sgüerzo ante la responsabilidad de conducir el municipio durante el tramo restante. Las publicaciones consultadas coinciden en señalarla como continuadora de la gestión, aunque presentan diferencias sobre el estado del trámite: algunas informaron que la renuncia fue aceptada el jueves 22, mientras otras describieron únicamente la solicitud presentada al Concejo. Sin una resolución del cuerpo a la vista, corresponde distinguir la decisión comunicada por Benítez de la confirmación documental de todos los pasos institucionales.

En términos políticos, la salida modifica la conducción de un gobierno que había recibido respaldo para continuar hasta 2027. Ese cambio exige algo más que resolver quién ocupará el despacho principal: plantea la necesidad de explicar cómo seguirán las tareas municipales, qué compromisos permanecen pendientes y cuáles serán las prioridades de la nueva conducción.

También circularon cuestionamientos sobre el funcionamiento de la administración y pedidos de mayor transparencia, atribuidos a vecinos. Esos planteos deben ser considerados como reclamos que requieren comprobación: no constituyen por sí mismos pruebas de irregularidades ni permiten establecer una relación causal con la renuncia. Convertir las sospechas en certezas sería tan impropio como desatender un pedido de información pública.

La transición ofrece una oportunidad concreta para reducir la incertidumbre. Un informe accesible sobre las cuentas municipales, las obligaciones pendientes, las obras y los servicios permitiría que la discusión se apoye en datos. Publicar esa información sería una medida de responsabilidad administrativa y una herramienta útil para quien deba continuar la gestión.

Las circunstancias personales y de salud invocadas por Benítez merecen respeto. Al mismo tiempo, la continuidad del gobierno requiere explicaciones sobre los asuntos públicos que quedan a cargo de sus sucesores. Ambas exigencias pueden convivir sin que la intimidad del funcionario se convierta en materia de especulación.

Puerto Yeruá tendrá una nueva conducción antes de lo previsto. La calidad de ese recambio se medirá en la capacidad de mantener los servicios, ordenar las responsabilidades y ofrecer información clara. El mejor resultado de esta transición sería que los vecinos pudieran comprobar que el municipio conserva rumbo y obligaciones, incluso cuando cambia quien lo encabeza.

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