☂︎ 21° LluviasDatos: MET Norway
PROVINCIALES22 de octubre de 2026

Frigerio apuesta al cerdo: el desafío de que la riqueza también se quede en Entre Ríos

El gobernador impulsa un plan junto al sector privado para ampliar la producción porcina. La provincia tiene condiciones para crecer, pero el verdadero salto dependerá de cuánto pueda industrializar dentro de su territorio y de las oportunidades que lleguen a los pequeños y medianos productores

Frigerio apuesta al cerdo: el desafío de que la riqueza también se quede en Entre Ríos

Entre Ríos quiere ganar protagonismo en el negocio porcino. Rogelio Frigerio volvió a plantearlo durante la inauguración de una sucursal de La Porca en Paraná, donde propuso construir una estrategia con los empresarios para llevar a la provincia al primer lugar nacional. La apertura coincidió con los diez años de la firma, que alcanzó los quince locales en su red comercial.

El punto de partida es significativo: Entre Ríos reúne el 9,4% de las existencias porcinas argentinas, con 566.989 animales registrados a marzo de 2025. Pero los números también muestran una tarea pendiente: de los 896.653 cerdos de origen entrerriano enviados a faena durante ese año, 534.562 fueron procesados fuera de la provincia. Es decir, casi seis de cada diez. Allí aparece una oportunidad para retener más actividad industrial.

Ese dato permite mirar la iniciativa desde otro ángulo. Aumentar la cantidad de animales puede mejorar los indicadores productivos, aunque el efecto sobre las economías locales será mucho mayor si también crecen la faena, el procesamiento, la elaboración de alimentos y la comercialización dentro de Entre Ríos. Cada eslabón que se desarrolla cerca de las granjas abre posibilidades para proveedores, transportistas, técnicos y trabajadores.

La agenda tiene antecedentes. En junio, Frigerio y la Cámara de Productores Porcinos de Entre Ríos analizaron el acceso al financiamiento, la competitividad tributaria y la utilización del Régimen de Incentivo a las Nuevas Inversiones. Desde la entidad destacaron la disponibilidad de granos, agua y espacio para ampliar la actividad.

Son condiciones favorables, pero una granja no se amplía solamente con expectativas. Hace falta crédito que pueda pagarse con la producción, caminos transitables, energía confiable y reglas que permitan calcular una inversión a varios años. También se necesita acompañamiento sanitario y una gestión ambiental que contemple el tratamiento de efluentes y la convivencia con las comunidades

La rentabilidad merece un lugar central. En marzo, representantes de pequeños y medianos productores ya habían trasladado al gobierno provincial sus inquietudes sobre la situación del sector primario. Ese antecedente recuerda que el potencial de crecimiento convive con dificultades concretas para quienes sostienen la actividad.

Por eso, una política porcina debería evaluarse también por la cantidad de productores que pueden participar. Los acuerdos de integración pueden facilitar inversiones y comercialización, siempre que ofrezcan condiciones claras y una distribución razonable de los riesgos. Crecer será más valioso si permite que una familia productora amplíe su establecimiento y encuentre continuidad para la próxima generación.

Frigerio eligió una actividad con posibilidades de agregar valor a la producción agrícola entrerriana. Ahora deberá convertir esa orientación en una estrategia con metas, plazos y resultados que puedan comprobarse.

La conclusión más interesante quizá esté fuera de la competencia por el primer puesto nacional. Entre Ríos puede producir más cerdos y, aun así, dejar escapar buena parte del beneficio. El éxito del impulso porcino se medirá en cuánto trabajo, industria e ingresos consiga arraigar en sus pueblos. Ese sería un liderazgo con consecuencias visibles en la vida cotidiana.

Compartir